User-agent: Mediapartners-Google Disallow: El Club de la Cazuela: Breve historia de un día de matanza

14.8.06

Breve historia de un día de matanza

La idea de preparar un día de matanza, surgió uno de esos viernes que nos juntamos en el Restaurante Los Arcos. Claro esta que se propuso y se llevo a cabo por que hay miembros que saben de qué va el asunto matancero.

Antaño cuando en los pueblos de Córdoba y principalmente en Montilla, que es lo que me toca de cerca, se hacía la matanza se reunía la familia y allegados para entre todos hacer la faena menos penosa y mas festiva.

El día anterior se preparaban las mesas para el despiece, los cuchillos bien afilados , las maquinas de picar y embutir, los barreños y las diferentes especias .

Recuerdo que los chiquillos mirábamos expectantes la salida del cochino agarrado de las orejas por el matarife y el amo. Que buena vida has tenido que mal final te ha quedado, vivió como un señor, ocupando una bajera o la casa del corral o el hueco de la escalera.

Estalactitas selectas de salchichones y chorizos producto de la matanza.

Incluso ahora que ha pasado tanto tiempo aún recuerdo que al salir de la escuela veía los cochinos por la calle guiados por la vara del amo detrás y otro delante con una lata de grano moviéndosela junto al hocico para que el gordo cochino andase camino del matadero.

Por los años 50 y 60 era normal criar el cerdo en el corral de la casa alimentándolo con las sobras de la comida diaria. Hay que recordar que en esos tiempos de estrecheces se consideraba un privilegiado el que podía criar un cerdo para hacer la matanza porque eso le procuraba tener la despensa y las olzas llenas de buena pitanza y pasar un invierno sin canículas. Otros por falta de medios o por no disponer de espacio se tenían que conformar con el olor a cebolla cocida que quedaba impregnado en el ambiente.

Afortunadamente los tiempos han cambiado para bien y hoy esa costumbre se hace mas por el placer de reunirse y pasar unos días probando la carne de cerdo, las chuletas a la brasa, las costillitas, panceta etc. Los jamones al saladero y reservando los lomos y la carne magra para elaborar unos buenos embutidos con la confianza de saber que están hechos a conciencia porque le pones lo mejor.

Hay que rendir un merecido homenaje a este noble animal al que hay que agradecer que en tiempo de escasez su nutritivo jamón salvara más vidas que la vacuna del doctor Fleming ( la penicilina). Y que de tan distinta forma se le llama en las regiones de España para referirse a él : cerdo, marrano, puerco, gorrino, cuto, guarro,etc…

La matanza una tradición que tiende a desaparecer aunque algunos nos empeñemos en revivirla. Hace unos meses leí con agrado una noticia publicada en el diario Córdoba que se hacia eco de una fiesta que se celebro en el pueblo de Villanueva de Córdoba y donde se congregaron unas 2.000 personas para celebrar la segunda fiesta de la matanza. Donde se degustaron migas con torreznos y molodrosco además de parrillada ibérica con panceta, salchichón, chorizo, secreto y pluma.

La fiesta también contó con su pregón y con el nombramiento de la matancera mayor. Una buena iniciativa que contribuirá sin duda a mantener viva esta tradición a la que le deseamos larga vida.