User-agent: Mediapartners-Google Disallow: El Club de la Cazuela

25.3.08

Berenjenas a la miel

Esta es una receta cuyos orígenes tenemos que buscarlos en la cocina andalusí, que ha llegado hasta nuestros días por su sencillez en la preparación y porque su ingrediente principal es muy abundante en la vega del Guadalquivir y en las huertas de mí querido pueblo, Montilla. Convirtiéndose en un plato muy popular en la cocina cordobesa. Un aperitivo o entrada de la familia de las tapas, y que aquí en Córdoba y alrededores esta presente en todos los establecimientos que presuman de tener buena cocina.

Ingredientes:
2 berenjenas
2 huevos
1/3 de cerveza
1 sobre de levadura Royal
sal
harina 300 gr.
miel de caña
aceite de oliva para freir

Elaboración:
Se prepara una masa batiendo las yemas y reservando las claras, se le añade la cerveza, la levadura, sal y se va incorporando la harina poco a poco sin dejar de batir hasta que obtengamos una masa fluida. A continuación, batimos las claras hasta blanquearlas y las añadimos a la masa sin batir, sólo removiendo de abajo hacia arriba y dejamos reposar.

Cortamos las berenjenas con la piel en cuatro partes a lo largo y de cada parte cortamos en pequeños trozos de medio centímetro mas o menos. Una vez cortada nos quedará en forma de triangulo que rebozamos y freímos en aceite caliente. Cuando estén doradas sacamos y dejamos que escurran en papel de cocina. Finalmente se sirven regadas con unos hilillos de miel de caña.

Si nos queda masa podemos emplearla por ejemplo para freír unos calamares o unos trozos de pescado procurando que no tengan espinas.

Receta facilitada por Rafael Rubio El América, del restaurante Don Gonzalo.

19.3.08

La cocina en Cuaresma

Preparación de un La Cuaresma es la antesala de nuestra Semana Santa y viene a significar los cuarenta días que Jesús ayunó en el desierto. La iglesia reglamento el primer día de ayuno el miércoles de ceniza. Desde la baja Edad Media hasta finales del siglo XIX, las severas reglas de abstinencia impuestas por la Iglesia crearon serios problemas en la conciencia de muchos pueblos. En España, la bula papal, concedida por primera vez en 1497 por el papa Julio II, atenuaba la rigidez de la cuaresma con una serie de exenciones que favorecían a las clases más adineradas.

Pero como aquí no somos doctos en la materia teológica, ni tampoco personajes irreverentes, dejemos a los sacerdotes que alimenten el espíritu de sus creyentes y ocupémonos nosotros de restaurar los cuerpos maltrechos respetando el ayuno de la carne. Esto se consigue a base de los llamados potajes de vigilia como el potaje de garbanzos con bacalao y espinacas, patatas con alcauciles, habichuelas con arroz, guiso de habas en cazuela... etc.

Aunque, según en que zonas marineras, dejar de tomar carne no supone ningún esfuerzo porque se puede suplir sin sacrificio por: cigalas, centollos, nécoras, ó pescado de roca... Casi con toda seguridad la penitencia estará en el sufrido bolsillo.

¿Y no es mejor seguir con los tradicionales guisos de vigilia que tan populares hicieron nuestras abuelas y que están al alcance de todos?

En esta y en otras tierras de la península el bacalao ha ocupado y ocupa un especial protagonismo en la gastronomía cuaresmal. No podemos olvidar el popular bacalao frito, el bacalao con tomate, o el bacalao encebollado, que tan bueno prepara mí suegra. Igualmente, en la mesa de vigilia no faltan estos días los huevos rellenos, así como las ensaladillas a base de patata, atún, zanahoria, pimiento morrón y mayonesa.

En el apartado de la repostería semana santera la lista se hace interminable: magdalenas, pestiños, borrachuelos, roscos, sopaipas, gajorros, torrijas, buñuelos...

Es tanta la tradición y la riqueza gastronómica que existe sobre la cocina de Cuaresma, en nuestra región, que ha llegado a tomar esta cocina personalidad propia, independizada de sus orígenes religiosos.

11.3.08

Munich, merece una visita

Fachada de una cervecería de Munich.(c)F.SalidoEl embajador de El Club de la Cazuela, nuestro buen amigo Paco Salido, en su viaje por tierras bávaras realizó estas fotografías de una típica cervecería alemana captadas con su cámara leica en la ciudad de Munich. Se trata de la popular cervecería Augustiner Bräustuben, de aire muy alemán para comer en Munich, como siempre, recomendamos sitios bonitos y a buen precio, goza de un ambiente autóctono compartiendo mesa con los lugareños en la que no pueden faltar entre otras viandas las conocidas Weibwürst (salchichas blancas) y el Leberkäs (especie de embutido de carne horneado). La cerveza como bien sabemos es la bebida nacional por excelencia, que aquí se sirve en jarras de hasta un litro, resulta muy refrescante después de pasear por sus calles disfrutar de una espumosa Mass.

Al final de una copiosa comida no podía faltar una copita del licor del lugar el Kräuterlikör Augustiner Tropfen, un licor a base de hiervas que ayuda a tener una buena digestión.

La cocina de Munich se caracteriza principalmente por platos elaborados a base de harina y chacinados de cerdo entre sus recetas típicas están unas enormes albóndigas de pan, sémola y harina con tocino y carne picada. Al igual que en el resto de alemania se comen las famosas salchichas y el codillo de cerdo con Sauerkraut o col fermentada.

Munich merece una visita y pasear por el casco antiguo a orillas del rio Isar, donde se puede contemplar el estilo barroco y rococó de sus edificios construidos en tiempos de los soberanos de Baviera en el siglo XVIII.

Interesante visitar el Chloss Nymphenburg (Palacio Nymphenburg), el palacio se erige en la parte oriental de la ciudad. Con inmensos jardines y una disposición muy particular, su construcción data de los siglos XVIII y XIX y resulta especialmente notable el vestíbulo de piedra (Steinerner Saal) además de la llamada "galería de las bellezas", donde se exhibe una colección de retratos de hermosas damas encargado por Ludwig I.

La plaza de María o Marienplatz es el centro vital de Munich y punto donde se cogen la mayoría de medios de transporte que te llevan por la ciudad.

El Englischer Garden (Jardín inglés) es el parque urbano más grande de Munich, muy apreciado por turistas y residentes, se encuentra en el corazón mismo de la bulliciosa ciudad.
Muy interesante también son sus pinacotecas
que reúnen una de las más importantes colecciones de antiguos artistas de Europa como Rembrandt, Durer, Rubens y Rápale.

Interior de la cervecería-restaurante Augustiner Bräustuben.

Hechando un vistazo a la amplia oferta culinaría que ofrece este establecimiento.

Las cervecerías de rancia tradición son muy populares en Munich especialmente entre los turistas que vienen a disfrutar de la gastronomía en estos santuarios de la cerveza.
En esta imagen se puede observar el tamaño de las jarras para la cerveza y las pizarras ofertando las diferentes referencias de cerveza que sirven.
Mesas alargadas en un ambiente distendido donde la gente come y bebe sin importarle compartir mesa con otros turistas o lugareños. Las mesas están atendidas por camareras ataviadas con el típico vestido bávaro.

5.3.08

Retoños de cardos esparragados

Ahora después de las lluvias de invierno -escasas este año, por cierto-y con la aparición del sol la tierra empieza a calentarse y hacen acto de presencia como preludio de la primavera las primeras flores frutales, y los espárragos silvestres costumbre esta muy arraigada en el que la gente se echa al campo a buscar los preciados espárragos. Ahora también es el tiempo en el que los hortelanos recogen los primeros brotes de la planta del cardo blanco. Por esta zona llamamos popularmente retoños a estos primeros brotes de la Cynara cardunculus. Está especie a su
vez está emparentada con la planta de la alcachofa y de los alcauciles la Cynara scolymus.
No esta de más decir que toda la familia de cynaras son beneficiosas para nuestro sistema biliar, entre otras muchas propiedades destaca la función depurativa que ejerce en nuestro organismo,
especialmente si tomamos un vaso del caldo resultante de haberlas hervido.

Ingredientes: (4 personas)
1 manojo de retoños
1 tomate maduro
1 cebolla
1 huevo por persona

2 rebanadas de pan
3 dientes de ajo
1 cucharadita de pimentón dulce de La Vera
aceite de oliva
sal
1vaso de vino blanco de Montilla

Elaboración:

Limpiamos los retoños quitando las hebras fibrosas de las pencas y troceamos dejando en un recipiente con agua para que suelten la tierra que aún puedan contener.
Ponemos a calentar una olla con agua y un poco de sal para cocer los retoños. En una cazuela con un poco de aceite ponemos a dorar los ajos enteros y las dos rebanadas de pan, una vez fritas echamos al mortero con un poco de sal haremos un majado que reservaremos hasta el momento de incorporarlo a la cazuela. En ese mismo aceite añadimos la cebolla muy picada dejamos que se poche y rayamos el tomate dejando que sofria junto con una cucharadita de pimentón. Añadimos los cardos una vez cocidos y escurridos y el majado al que añadiremos al final un vaso de vino. Se vierte todo el conjunto sobre los retoños dejando que se mezclen los sabores durante diez minutos, en ese momento cascamos un huevo por persona en la cazuela y tapamos, en cinco minutos estarán cuajados y nuestros retoños listos para degustarlos con una copa de fino.

1.3.08

Los Arcos, el bar con mas historia de Montilla

Caseta del Bar Los Arcos en el paseo de Cervantes con motivo de la Feria de "El Santo" 1943.
El Bar Los Arcos es toda una institución en la hostelería montillana desde que abriera sus puertas por primera vez en los años cuarenta. Un par de años después este establecimiento se hizo presente en la feria patronal montando su propia caseta en el Paseo de Cervantes. Recogiendo el saber y la memoria de los que conocieron esta caseta y se refrescaron en sus veladores llegan a decir que era la mejor caseta que se montaba en la feria de "El Santo". Se instalaba junto a la pared de las desaparecidas bodegas Ortiz Ruiz y estaba hecha toda en madera. Tenía la singularidad de poseer una terraza en alto tipo mirador, y como curiosidad para que los camareros no tuvieran que bajar y subir cargados de bebidas por las escaleras disponía de un artesanal montacargas que con ayuda de una carrucha y un cubo subían las bebidas y las viandas desde el interior de la barra. Comentan los más antiguos que era una de las casetas mas concurridas de la feria, y la nutrida presencia de camareros da prueba de ello.

Este establecimiento desde su inauguración allá por los años 40 siempre ha mantenido el mismo nombre y la misma ubicación en el edificio de La Tercia. Aunque, ha conocido diferentes propietarios y reformas a lo largo de su historia desde que abriera sus puertas al público en los primeros años de la posguerra.Como atestigua esta fotografía tomada en la puerta del Bar Los Arcos el día de su inauguración. Vemos a su primer propietario Antonio Vilaplana dejado caer en el quicio de la puerta junto con un grupo de amigos celebrando la apertura del local. Entre los muchos asistentes están: Rafalito "el sevillano", Antonio Mendoza Salas (con sombrero), Antonio Vilaplana, Salvador "el de los madrileños", y agachado y con boina, Gabriel "el curtidor".

Se puede apreciar que la puerta de entrada no siempre tuvo forma de arco, en la fotografía se puede ver que las puertas todavía eran rectangulares y no ocupaban como actualmente el ancho de los arcos de piedra del edificio La Tercia.

Personal del Bar Los Arcos, año 1967
Arriba y con gafas Manuel Portero "Porteri", a su lado Francisco Ruz Gómez, "Frasqui", también conocido como "gallina" apodo por el que era conocida su familia en Montilla. A su lado el cocinero Carlos Rodriguez Roldán "Carloto". Abajo a la izquierda, Manuel Ordóñez "Manolín" y a su lado, Pepe Baena "El Chato", Miguel Gálvez, Pepín Perea y Paco Márquez.

Camareros y cocineros de los Arcos, años 70
Baena "El guardia", Manolo Arrabal, Paco Márquez, Miguel Gálvez, Carmen Hinojosa Civico "La civica", Carlos Rodriguez "Carloto", Manuel Portero "Porteri", "El pipas" y Pepín Perea.


Cómo han pasado los años, cómo ha cambiado la vida..." Un emocionado recuerdo para los que ya no están entre nosotros. Restaurante Los Arcos

29.2.08

Guiso de Ternera con Patatas

Clásica receta de olla y cuchara.

La patata ocupa un lugar destacado en nuestras costumbres culinarias. Por su versatilidad siempre esta presente en la cocina por los múltiples usos que podemos darle, bien como ingrediente principal o como perfecto acompañante de cualquier plato.
Introducida en Europa por los conquistadores españoles tardó mucho tiempo en incorporarse a nuestra dieta. Siendo considerada un producto inferior y su uso era destinado a la alimentación de animales y en particular para el engorde de cerdos.
A este tubérculo en esa época se le llegó a denominar raíz del diablo y se le atribuía ser el causante de la peste y de otros males. Tan absurdos perjuicios impidieron que durante cerca de tres siglos no se pudiera apreciar en su justa medida las cualidades de este preciado alimento.

Cristóbal Colón y los conquistadores nunca supieron que en la "ruta de las especies", habían descubierto el verdadero "tesoro de las Indias": la papa.


La patata entró en sociedad de la mano del francés Antoine Auguste Parmentier (Montdidier, 1737-París, 1813) Farmacéutico y químico francés. Militar, fue primer farmacéutico de Napoleón e inspector general del Servicio de Sanidad. Introdujo la vacuna antivariólica en el ejército y estudió la conservación de los alimentos por el frío. Escribió sobre alimentación, higiene y farmacia.
No sería hasta que el joven Parmentier fue hecho prisionero en 1757 por los prusianos, y puesto al servicio del laboratorio del farmacéutico alemán Meyer, cuando descubriría que la patata era un producto saludable. Llegó a esta conclusión un día que Meyer le invito a comer patatas, y para su sorpresa empezó a comprobar que no contraía lepra ni fiebre.

En los últimos años del reinado de Luis XVI, aparecen los años de hambre entre la población, por las malas cosechas y, para suplir su carencia, el boticario Parmentier el 25 de agosto de 1785 aprovechando una recepción en el palacio de Versalles con motivo del santo del rey se abre paso entre los cortesanos con un ramo de flores malvas y, cuando llega ante el monarca, le dice: "Señor, quiero ofreceros un ramo digno de Su Majestad: la flor de una planta que puede solucionar la alimentación de los franceses".

Así fue como se introdujo la patata en palacio y poco a poco fue cultivada en los huertos de los nobles consiguiendo que su cultivo se extendiera por toda Europa.

En Alemania, en estas mismas fechas, Federico el Grande firmó un decreto que obligaba a los campesinos a cultivar la patata.

En Finlandia se conoce como “peruna”, en Alemania como “kartoffel”, en Francia “pomme de terre”, en Irlanda “murphy”, en Italia “tartuffolo” y en los Países Bajos como “aardappel” es decir manzana de la tierra.

Ingredientes: (6 personas)

750 gr. de ternera de guiso
1 kg. de patatas
1 tomate maduro
1 cebolla
1 puerro
2 zanahorias
3 alcachofas
1 pimiento verde o rojo
3 dientes de ajo
perejil
laurel
pimentón de La Vera
sal
pimienta en grano
aceite de oliva
1 vaso de vino fino de Montilla

Preparación:

Para hacerlo mas rápido utilizaremos la olla exprés en la que pondremos un poco de aceite de oliva. A continuación cortamos finamente la cebolla, puerro, pimiento y comenzamos a hacer el sofrito cuando sofría un poco añadimos el tomate troceado, las zanahorias y las alcachofas cortadas en cuatro trozos, dejamos que rehogue y añadimos la ternera troceada con un poco de sal y pimienta, la hoja de laurel y una cucharadita de pimentón dulce. En un mortero majamos los ajos y el perejil con un poco de sal y el vino para incorporarlo a la carne. Cuando mareamos la carne empezamos a incorporar las patatas chascadas y cubrimos de agua unos tres dedos por encima.
Pasados unos veinte minutos apartamos y dejamos reposar mientras preparamos una buena ensalada.