Después de concluida la 5ª Fiesta del Vino y la Tapa, que se ha desarrollado dentro de las actividades de la Fiesta de la Vendimia, cabría hacer balance de estas jornadas tapísticas y vinateras donde el protagonista ha sido el vino y su novia la tapa un binomio bodegueros-restauradores que tiene que mejorar mucho, y donde los bodegueros deben volcarse mas apostando porque esta actividad crezca y alcance mayor difusión.El vino se vende mejor con una buena tapa, o con una completa comida, por suerte, contamos con vinos de calidad (finos,blancos, rosados, tintos, dulces...) para acompañar dignamente cualquier tipo de plato desde el aperitivo hasta concluir en el postre con el genuino P.X.
Por eso, no se entiende -al menos yo no lo entiendo- que a estas alturas -y van cinco años- los bodegueros no hayan ofrecido ya sus solariegas bodegas provistas de buenas instalaciones para celebrar esta actividad de promoción y venta de sus vinos. Que siempre será un marco mas adecuado que el utlizado estos años bajo un sol de justicia en el interior de una jaima de plástico (carpa) calurosa y donde se mezclan los olores de las humeantes planchas y freidoras con el humo que aportan los fumadores, todo esto en un espacio cerrado. Un lugar que por momentos resulta pequeño e incomodo para estar de pie en ese recinto con aglomeración de "tapiadictos" codo con codo. Y no quiero pensar con el trasiego de vino y rebujito donde evacuarían los asistentes su agüita amarilla. Aunque me consta que la organización pensó en este detalle instalando unos aseos portátiles, pero quien era el valentón o la valentona que se atrevía a encerrarse en esa cabina-sauna a más 40º, con las paredes que quemaban al tocarlas, y con miedo a salir con el boquerón frito o el mejillón al vapor.
Esta imagen ambulante que se proyecta al visitante no creo que sea la mejor promoción para esta feria. Aunque ciertos sectores están en un letargo interesado esperando como siempre que sea papá ayuntamiento quien cargue con el mayor peso organizativo de este tipo de eventos promocionales, mas propio de los empresarios bodegueros.
Se echa mano en demasiadas ocasiones del bolsillo del contribuyente para promocionar el vino, sabedores del cariño que tienen los montillanos por conservar la tradición de nuestras ancestrales raíces vinícolas.
Hay que seguir trabajando para fomentar esta actividad, pero considero que el sitio no es el mas adecuado, ni las condiciones en la que se trabaja actualmente son las mejores. Por eso, comienza ahora un año hasta la próxima celebración para desarrollar mejor esta idea y buscarle un mejor enclave a esta feria, mas acorde con lo que se ofrece, vino y comida. Con toda seguridad si se hacen las cosas bien esto redundara para que con el tiempo mas empresas se unan a esta actividad de fomento de nuestra gastronomía.








